Problemas de seguridad en México

Problemas de seguridad en México

 

México continúa enfrentando un problema agudo de seguridad pública. No obstante lo anterior, las estadísticas sobre el número de asesinatos relacionados con el narcotráfico, así como varias encuestas de percepción, muestran una mejoría en el problema de seguridad. Debido a la longitud del mensaje que deseo transmitir, dividí el tema en dos. La semana pasada comenté sobre los cambios estructurales por los que México atravesó a raíz del 11 de septiembre de 2011 y que llevaron al expresidente Calderón a tener que hacer frente a un problema de ingobernabilidad potencial Problema de seguridad en México (1). Esta semana quiero abordar dónde creo que estamos parados en torno al problema de seguridad y hacia dónde creo que vamos.

 

 

No soy un experto en el tema. Sin embargo, en los últimos cinco años he tenido la oportunidad de estar en diferentes foros y sostener pláticas serias con expertos en problemas de seguridad relacionados con narcotráfico, terrorismo y crimen organizado, conocedores de los problemas en Colombia, países que alguna vez formaron la Unión Soviética, África Subsahariana y el Sudeste Asiático. En este sentido, creo que el problema de seguridad en México se divide en cinco fases, en donde la tendencia de mediano plazo que sigue la estadística de asesinatos mensuales relacionados con el narcotráfico se comporta como una “campana de Gauss” (o distribución normal).

 

 

Fase 1. Se llevó a cabo en el 2007, cuando el gobierno federal declaró formalmente la guerra en contra del narcotráfico, duró un año. De acuerdo a diferentes fuentes (PGR, Milenio, etc.), en esta fase el número de asesinatos mensuales relacionados con el narcotráfico se mantuvo en un promedio de 250 mil. Un número muy inferior a los más de 2 mil que se llegaron a observar entre 2011 y 2012. Cabe señalar que las características principales de esta fase fueron tres: (1) El número de asesinatos mensuales prácticamente no creció; (2) el gobierno pudo llevar a cabo un gran número de arrestos de presuntos criminales, así como decomisos de dinero, drogas, armas y vehículos, y (3) la población en general aplaudió las acciones del gobierno. Vale la pena enfatizar que (1) y (2) pudieron llevarse a cabo debido, principalmente, a que los criminales hacían su negocio sin pudor alguno, lo cual facilitó los arrestos y los decomisos. Asimismo, para la población no fue difícil apoyar el cambio de política, toda vez que no se experimentaban las consecuencias de esta nueva era de la lucha contra el narcotráfico en México.

 

 

Fase 2. Desgraciadamente, no se pudo seguir en la fase 1 por mucho tiempo y a finales del 2007, durante 2008, 2009 y parte de 2010, la violencia creció casi exponencialmente, los arrestos y grandes decomisos desaparecieron y la población comenzó a percibir los crudos efectos de la guerra contra el narco, lo que restó mucha popularidad al presidente en turno. Por un lado, los narcotraficantes se escondieron y se armaron. Por otro lado, el gobierno observó su falta de conocimiento para manejar este tipo de problemas, asunto que de acuerdo a los expertos, ha pasado en todos los países en donde se ha decidido hacer frente a organizaciones criminales de este tipo. Asimismo, en 2009 los problemas del país se exacerbaron por la crisis económico-financiera de EU. No obstante lo anterior, al final de esta fase el gobierno comenzó a identificar y capturar una serie de mandos de varias organizaciones criminales. Curiosamente varios de ellos estilaban utilizar playeras para practicar polo con estampados equinos de gran tamaño.

 

 

Fase 3. Con la captura de varios mandos de los cárteles y dando cada vez más golpes a estas organizaciones criminales, el gobierno reflejó la mejoría en las tácticas de ataque, así como de los grupos de inteligencia, y volvió a llevar a cabo arrestos y decomisos. Por una parte, remover mandos criminales generó más violencia, debido a que ante la falta de “cerebro”, se propiciaron luchas intestinas en los propios cárteles para obtener el mando. Por otra parte, ante el avance del gobierno, los narcotraficantes comenzaron a sentirse más amenazados y, de acuerdo a los expertos, justo aquí es donde se llevan a cabo asesinatos de gobernantes de alto nivel o actos terroristas. A mediados de 2010 –donde estimo que inició la fase 3–, es donde el país experimentó el lamentable asesinato del candidato a gobernador del estado de Tamaulipas. Asimismo, se llevaron a cabo algunos actos considerados como terroristas en algunos estados. Cabe destacar que a diferencia de Colombia, estos sucesos en México no marcaron el inicio de un ciclo de actos terroristas de gran escala, como bombazos en centros comerciales, etc. Aquí, los expertos señalan la gran diferencia entre Colombia –en donde los narcotraficantes estaban inmiscuidos en aspectos ideológicos con la guerrilla–, y México, en donde los narcotraficantes están más orientados al “negocio” de la droga per se. Si bien esta es la fase más cruda en términos de número de asesinatos y de hecho se llega al pico, también comienza el descenso.

 

 

En este sentido, estimo que hoy nos encontramos al final de esta fase y cerca del inicio de la fase 4, en donde observaremos una disminución significativa del número de asesinatos mensuales a niveles cercanos a 2009 (por debajo de mil) y para 2015-2016 estaremos en niveles cercanos a la primera fase (alrededor de 250 mil). Dos aspectos destacan aquí. Por un lado, de acuerdo a los expertos, en esta fase es cuando desafortunadamente aumenta el número de secuestros y extorsión, debido a que las organizaciones criminales buscan “negocios alternativos”, dado que el gobierno les elevó el costo de llevar a cabo el narcotráfico, y es aquí en donde el gobierno no nada más debe continuar con la lucha, sino que tiene que cuidar este otro aspecto, porque afecta todavía más a la sociedad. Por otro lado, creo que tres sucesos permitieron a México transitar del pico a la fase de descenso: (1) El incremento de las medidas antilavado de dinero, incluyendo las barreras a la venta de divisas en efectivo, así como a las compras de ciertos bienes con efectivo; (2) la mejoría de las policías a nivel federal, estatal y municipal en muchos lugares, donde si bien falta mucho por hacer, hoy por hoy se ha hecho bastante “limpieza”, y (3) cooperación del gobierno de EU, que creo que va más allá del Plan Mérida.

 

Fuente: El financiero

 

Lo viste en www.seguridadprivada.com

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